Las mejores maneras de aprovechar el tiempo

Hace unos días hablaba de las mejores maneras de perder el tiempo, con una clara intención provocadora. En esta entrada quiero explicaros las mejores maneras de aprovechar el tiempo, el verdadero fin de la entrada anterior.

Desde muy pequeño mi madre siempre me decía que no se pueden hacer dos cosas a la vez, una frase con la que yo discrepaba siempre. A mi no me parecía tan difícil jugar mientras comía o hablar mientras estudiaba. No fue hasta unos años más tarde que entendí a que se refería mi madre en verdad.

Aprovechar el tiempo
Aprovechar el tiempo

Entonces empecé una época en dónde cumplía a rajatabla aquella frase que me decían de pequeño y nunca hacía dos cosas a la vez, a veces, ni siquiera hacía una. Años más tarde, cuándo las tareas se me acumulaban y me faltaba tiempo para hacer todo lo que debía y quería, tuve que saltarme de nuevo aquella enseñanza que me habían inculcado desde pequeño.

Ya cómo adolescente, con las ideas poco ordenadas, y intentando hacer varias cosas a la vez, el resultado solía ser un desastre. Obtenía resultados nefastos en aquellas tareas que requerían mayor concentración y dedicación, y resultados mediocres en el resto.

La parte positiva de todo ello fue que aprendí. Aprendí que hay ciertas cosas que no se pueden hacer a la vez, y en cambio, hay otras que si se pueden combinar.

Aprovechar el tiempo haciendo dos cosas a la vez

Casi todos habréis oído hablar en el ámbito de los ordenadores de la tecnología multitarea. Pues bien, hasta no hace mucho esta capacidad que tenían algunos ordenadores, que en realidad la proporcionaba el sistema operativo, era una falsedad.

La multitarea, o lo que es lo mismo, hacer varias cosas a la vez, los sistemas operativos lo simulaban repartiendo el tiempo de uso del procesador entre varias tareas, de manera que hacían pequeñas ‘operaciones’ de cada una de las tareas que tenían en cola, y las iban gestionando todas aparentando hacer varias de ellas en un mismo instante. Hoy en día los procesadores han evolucionado y si permiten gestionar varias tareas en el mismo instante.

Esta idea de aprovechar el tiempo haciendo varias cosas a la vez podemos aplicarla perfectamente en humanos. Veamos algún ejemplo en tareas cotidianas en el hogar.

  • Si estamos estudiando, deberemos parar un rato para descansar cada cierto tiempo. Estos descansos podemos aprovecharlos para hacer alguna otra actividad cómo preparar la comida.
  • Si estamos viendo la tele (aunque yo considero que es una perdida de tiempo) podemos aprovechar la publicidad para tender la ropa o preparar una lavadora.
  • Podemos planchar y escuchar la radio (esta es bastante común). Si sustituimos la radio por un podcast temático (cocina, idiomas, conferencia, …) estaremos aprovechando el tiempo mucho más, ya que estaremos aprendiendo algo.
  • Actualizar el ordenador y cualquier otra actividad. Actualizar el ordenador/móvil requiere muy poca intervención humana, y no es necesario estar pegado a la pantalla esperando que pregunte algo.
  • Tiempos de espera y leer. Si vamos a recoger a nuestra pareja o a un amigo, o si vamos al médico, o incluso en la cola del súper, podemos aprovechar ese tiempo de espera para leer un libro en el móvil, o leer los tweets, o leer las notícias, …

En general la idea es buscar espacios de tiempo muertos y rellenarlos con actividades útiles y provechosas. Utilizando este sistema veréis cómo al acabar el día habréis hecho muchas más cosas de las habituales.

Es necesaria una planificación

Para poder hacer varias tareas con el tiempo compartido es necesario tener claro desde el inicio, todas aquellas tareas que debemos hacer, así como hacer una estimación del tiempo necesario que requiere cada una.

Planificación para aprovechar el tiempo
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También nos ayudará mucho dividir aquellas tareas que requieren más tiempo, en tareas más pequeñas. Pongamos un ejemplo con las tareas domésticas de nuevo.

Preparar la comida. Si tenemos que cocinar algo que requiere 10 minutos de preparación y otros 10 minutos de cocción, debemos tener en cuenta que la cocción no requerirá nuestra presencia, y por lo tanto, antes de empezar, debemos pensar a que dedicaremos esos 10 minutos de cocción. Tener la previsión de decidir que tarea haremos en segundo lugar antes de empezar la primera, nos permitirá ganar tiempo, ya que podremos escoger una tarea que deba hacerse cerca de la zona de cocción, y así evitar desplazamientos innecesarios, evitar el tiempo de decisión, …

En definitiva debemos de planificar todas las tareas que deseamos realizar en un espacio de tiempo determinado, antes de empezar ninguna de ellas para poder aprovechar nuestro tiempo al máximo. Con el tiempo y con la práctica esta técnica puede hacerse mentalmente sin esfuerzo, pero al principio os será de mucha ayuda el uso de listas, pero ya hablaré de ellas en otra entrada.

La efectividad de la publicidad tradicional vs online

Efectividad

Compras Online
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La publicidad ha perdido gran parte de su efectividad. Es un hecho. ¿Cuánta gente puede recordar la última publicidad que le llamó la atención? En ningún caso estoy diciendo que la publicidad sea inútil, para eso están los expertos que hacen estudios y miden la efectividad de las diferentes técnicas usadas, tan solo digo que ya no usamos los mismos canales para recibir información de los productos que hace tan solo unos años atrás.

La publicidad tradicional

A finales del siglo pasado, antes de la popularización de Internet, cuando los consumidores queríamos saber que producto era mejor, lo más fácil era ir a la tienda y preguntar, y en el mejor de los casos, repetir el proceso varias veces en diferentes tiendas.

Después había un proceso de reflexión (en el mejor de los casos), dónde se contrastaba la información obtenida en el distribuidor, con la información que habíamos recibido de los canales estándares de comunicación (televisión, radio, periódicos, …). Los más reflexivos, solían preguntar a los familiares y amigos, por sus preferencias (siempre hay un cuñado enterado, que lo sabe todo).

Finalmente, haciendo un balance de todas estas entradas de información, tomaban la decisión de compra de uno de los productos ofertados.

En la actualidad

Hoy en día, gracias a Internet este comportamiento no ha cambiado tanto, pero hay algunos matices que lo hacen radicalmente diferente. Ahora ya no dependemos de un cuñado enterado, ahora hay miles – o incluso millones – de usuarios a los que tenemos acceso todos los consumidores, además de acceso a blogs especializados.

Esto convierte a la publicidad tradicional en mucho menos decisiva y relevante, ya que solo nos proporciona la información del fabricante o distribuidor, y esta suele ser bastante partidista y sesgada, donde solo nos enseñan lo mejor de su producto y nos intentan ocultar sus puntos débiles.

Los hábitos de consumo han cambiado, y además, con la crisis económica, los consumidores nos hemos vuelto más reflexivos y muchos menos impulsivos a la hora de comprar según que productos.

Hoy en día es casi impensable que compremos un nuevo producto, sin antes haber consultado en Internet las opiniones de otros consumidores y de expertos (en un sentido muy amplio de la palabra). Incluso, muchas veces, ni siquiera comprobamos el grado de conocimiento del experto, pero aún así, le damos más credibilidad a la opinión del presunto experto que a la información que nos facilitan los propios distribuidores o la propia marca.

¿De quién os fiaríais más? ¿Del comercial del producto o de un consumidor que ya lo está usando?

Precisamente esto me ocurrió una vez intentado comprar un reloj inteligente, justo antes de que se pusieran de moda los smartwatch. Quería hacer un regalo y encontré una web dónde vendían relojes aparentemente bastante buenos, que se conectaban al móvil, …. Me dejé llevar por la emoción y compré sin consultar demasiado las opiniones que había en Internet.

Un par de días después, seguía emocionado con el reloj que acababa de comprar (recordad que todavía no existían ni los Samsung Gear, ni los Pebble, …), mientras seguía buscando información de las capacidades del gadget que acababa de adquirir, fui a parar a una página dónde los usuarios se quejaban de la empresa fabricante.

Seguí indagando y encontré múltiples sitios dónde explicaban el desastroso servicio postventa, de la tardanza en servir el producto (¡¡¡más de un año!!!), la poca duración de la batería, … Inmediatamente procedí a cancelar la compra y puede comprobar yo mismo la poca profesionalidad de los distribuidores/fabricantes.

Finalmente, después de infructuosos intentos de hablar con los vendedores pude cancelar el pago con la tarjeta de crédito gracias a las gestiones de mi banco.

Todavía hoy estoy esperando que me respondan los correos electrónicos que les mandé y los tickets que abrí en su web.

Futuro

En mi opinión el camino a seguir es claro en un futuro próximo.

Si sabemos que la gran mayoría de los usuarios consulta en Internet los productos que está dispuesto a comprar, la presencia en Internet de estos productos es imprescindible, para que los futuros compradores puedan consultar los detalles técnicos del producto.

Pero lo realmente valioso será tener un grupo de consumidores satisfechos que estén dispuestos a compartir su opinión de los productos.

No sólo debemos tener presencia en Internet, sino que además debemos tenerla buena. La clave es ofrecer buenos productos, por los que el consumidor se sienta satisfecho, a un precio que crea apropiado. Simplemente se trata de no defraudar.