Elegir un sistema de calidad

Elegir un sistema de calidad
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Empezar un sistema de calidad

En la actualidad en la empresa en la que trabajo queremos empezar a implantar un sistema de gestión de la calidad integral : SGC, SGCI, TQM, ISO, EFQM, … llamadle y usad el que queráis. Sistemas hay varios, todos ellos hartamente probados y corroborados por muchos años de uso, y de todos ellos de efectividad contrastada.

Aunque se llaman sistemas de calidad, yo prefiero llamarles sistemas de gestión.

¿Cuál elegir?

Hay que elegir uno. ¿Cuál? El que queráis, todos son buenos y todos funcionan. Incluso podéis elegir más de uno, y usar lo mejor de cada uno de los elegidos (aunque esto, si no tenéis experiencia previa, en mi opinión os resultará muy costoso de llevar a cabo).

En nuestro caso hemos elegido el modelo EFQM (European Foundation for Quality Management). ¿Porqué? Por qué nos parece un modelo menos rígido que el ISO 9001, y porque es uno de los que tenemos mayor conocimiento.

Aún así debo matizar que escogeremos modelos de otros sistemas para determinados aspectos, por ejemplo, la gestión documental la basaremos en ISO 9001, y escogeremos conceptos de TQM para la realización del proyecto.

Por dónde empezar

La respuesta es sencilla: necesitamos saber cómo estamos actualmente respecto la modelo elegido. Para ello, repasaremos punto por punto cada uno de los ítems que definen el modelo. Algunos de los modelos disponen de cuestionarios de ayuda. Si no se dispone de ningún cuestionario, puede elaborarse uno nuevo.

La finalidad es saber cómo esta la entidad que está implantando el sistema respecto el modelo que se ha elegido.

A continuación …

A continuación hay que ir modificando cada uno de los puntos que distan de la norma o especificación del modelo. Mi recomendación es empezar por aquel que os resulte más sencillo de implantar, y ir siguiendo a medida que aumenta el nivel de dificultad; otra opción podría ser empezar por aquellos procesos clave para el buen funcionamiento de la entidad.

No perder el foco

Durante el proceso de diseño y implantación del sistema no hay que perder el objetivo. El objetivo de un sistema de calidad debería ser la mejora del servicio/producción. Además algunos de estos sistemas nos permitirán conseguir un sello, pero en ningún caso ese debería ser el objetivo, sino más bien el premio.

Los sistemas de gestión son herramientas muy poderosas si se usan correctamente. Aquellos sistemas que se implantan con el único objetivo de conseguir una certificación, y en los cuáles la dirección de la empresa (y en consecuencia el resto de plantilla) no cree en él, está condenado al fracaso.

Ser fiel

Ser fiel
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Ser fiel es uno de los principios que tengo en esta vida, y cuándo hablo de fidelidad, lo hago en el más amplio significado que se le pueda dar. Al largo de mi corta vida he coincidido con gente de muchos tipos, pero de todos ellos, siempre, los que mayores decepciones me han dado son aquellos que no se han mantenido fieles. La fidelidad es algo que cuesta mucho de generar, pero un sólo acto la puede destruir.

Además, recientemente, ha vuelto a ocurrirme. Una persona de mi confianza no ha sido fiel a su palabra, y me generado tal nivel de desconfianza, que le costará mucho recuperarla.

Por ello he confeccionado esta es la lista de 4 fidelidades, que coinciden con mayoritariamente con mis principios, y que creo que deberian ser inquebrantables:

  1. Principios
    Todo el mundo deberia tener unos principios básicos y mantenerse fiel a ellos. Da igual cuáles sean, cada uno debe tener los suyos y mantener fiel a ellos. A veces, estaremos tentados a quebratarlos, otras veces nos dejaremos vencer, pero lo importante es siempre volver a ellos.
    Si tenemos principios nos será mucho más fácil tomar decisiones y corregir nuestros errores.
  2. Confianza
    Debemos generar confianza en los demás, debemos ser personas en las que se pueda confiar. Si generamos confianza, esta, generalmente, nos será devuelta. Aquellos que sepan que pueden confiar con nosotros, intentaran que confiemos también en ellos
  3. Honestidad
    La honestidad es el principio básico de la fidelidad y la confianza. Si somos honestos, las personas que nos rodean no se sorprenderan con nuestra manera de ser, ni se llevaran desengaños por nuestra culpa. Esta honestidad, a su vez, hará aumentar la confianza que generamos en los demás.
  4. Palabra
    Tener palabra, aunque pueda sonar como algo en desuso, algo que se hacía hace muchos años, debería ser algo incuestionable. Se deberia dar por supuesto que cuándo una persona te da su palabra, esta se cumplirá. Otra vez, nos encontramos ante un caso de generación de confianza.