Mejora tu Planificación y Gestión del tiempo

Hace algún tiempo tenía la sensación que los días no tenían horas suficientes para hacer todo lo que debía, así que empecé a interesarme en maneras de aprovechar mejor mi tiempo. Entonces empecé a leer algunos blogs y páginas web que hablaban de diferentes métodos para la mejora de la productividad personal.

En todo este tiempo he ido descubriendo que hay diferentes metodologías y sistemas que nos ayudan a terminar el día habiendo hecho todo aquello que nos habíamos propuesto.

De todos ellos, yo personalmente uso algunos de estos métodos, por eso, he decidido compartir con vosotros aquellos que utilizo de manera habitual y me resultan más útiles.

Aunque en la entrada os explico en detalle mi metodología, básicamente lo resumiría en un solo concepto: planificación.

Planificar

Lo principal es saber qué debes/quieres hacer, y para ello es una buena idea hacer dos planificaciones:

  1. largo plazo.
  2. corto plazo.
Calendario mensual

Calendario mensual

Largo plazo

En el largo plazo hablamos de planificaciones anuales, semestrales y/o trimestral.

Objetivo

Para mi la planificación anual es simplemente tener un objetivo (o varios) en un período de aproximadamente un año. Las planificaciones semestrales y trimestrales las uso para proyectos concretos en los que sé cuál es su duración.

Debes preguntarte dónde quieres estar, qué quieres haber aprendido, o qué quieres haber conseguido en el período de un año o seis meses. Esto definirá tu planificación a largo plazo.

A continuación, divide por orden cronológico (fecha en la que deben estar terminadas) las diferentes tareas que debes hacer para conseguir tu objetivo. Esto definirá tu planificación de los siguientes semestres y trimestres.

Podrías además añadir una planificación mensual, pero personalmente creo que ya no tiene sentido. Yo al menos, prefiero planificar semanalmente.

Planificación en Listas y calendarios

Algunos expertos recomiendan escribir esta planificación en un papel o en un calendario. Yo, debido a su carácter tan general, y por razones prácticas de ahorrar tiempo, no lo hago nunca. Otra razón es que si necesito un papel para recordar mis objetivos quizá es que no los haya escogido suficientemente bien.

En algunos casos, dependiendo de la complejidad de las subtareas, sí usaría anotaciones en calendarios para la planificación semestral/trimestral.

Eso sí, si os sentís cómodos con las listas y calendarios, no dudéis en usarlos en abundancia, puesto que son de gran ayuda. Pero este no es mi caso.

Corto plazo

La semana

Lista de tareas

Lista de tareas

Para planificar qué debes hacer cada día, primero debes saber tus diferentes objetivos (subtareas) semanales.

Revisando la planificación trimestral sabrás que tareas ya has hecho y cuáles todavía tienes pendientes.

Por lo tanto con esta información deberás sacar tu planificación semanal. En este punto sí recomiendo anotar en una lista o en un calendario todo aquello que debes terminar antes de acabar la semana. Organízalas por orden de importáncia, no de urgéncia (de este tema hablaré en otra entrada). A medida que vayas terminando tareas, ve tachándolas de la lista.

¡¡¡¡Importante!!! Tachar es muy importante por dos razones:

  • te ayudará a ver claramente y de un solo vistazo el estado de las tareas hechas/pendientes
  • el placer de tachar elementos terminados en una lista nos ayuda a motivarnos para seguir adelante

El día a día

Planificar el día es la tarea más importante. Incluso si te has saltado los pasos anteriores, nunca dejes de planificar el día. ¿Cómo?

Muy sencillo. Lo primero que debes hacer por la mañana al levantarte es planificar (bueno, lo segundo, después de las necesidades fisiológicas básicas).

Coge la lista de la semana (ordenada por importancia) y piensa cuánto tiempo podrás dedicarte a hacer las tareas (una hora, dos horas, toda la tarde, …). A continuación, calcula cuánto tiempo te llevará aproximadamente hacer cada uno de los primeros elementos de la lista, y distribúyelos en el espacio de tiempo del que dispones hasta que lo hayas llenado todo.

No tengas miedo en añadir algún elemento más de la lista. Si te sobra tiempo, podrás hacerlo, sino, guardarás ese ítem para mañana.

A la hora de ordenar las tareas también es importante tener presente si estas requieren algún tipo de movilidad geográfica. La peor pérdida de tiempo es la de los desplazamientos, sobretodo si tienes que conducir, ya que al tener que conducir no puedes hacer nada más, y por lo tanto, es tiempo productivo no aprovechado. Agrupa las tareas por proximidad geográfica y intenta evitar el ir dos veces al mismo sitio.

Anota todas estas tareas diarias en una nueva lista, en un papel pequeño o en el móvil. Anótalo en algún objeto que puedas llevarlo encima, en el bolsillo, y añádele la hora aproximada a la que tienes previsto realizarla.

Y lo más importante: ¡¡¡TACHA!!!! al acabar cada tarea, para asegurarte que tu motivación sigue alta.

Mi truco personal

Un truco personal que para mi es muy efectivo: Imagina tu história del día.

Cuándo tienes claras las tareas que debes hacer, imagina brevemente la historia donde visualizas que las haces todas. Visualízalo todo a primera hora de la mañana hasta el mediodía, y haz lo mismo por la tarde.

Un ejemplo

Desayunaré, prepararé el desayuno de los niños y me vestiré bien para ir a la reunión. Me pondré la americana nueva y la camisa azul. Debo coger la bolsa de deporte para poder ir a la clase de cycling al mediodía.

Cogeré el coche y los dejaré en el colegio. Luego, antes de ir al trabajo, pasaré a recoger el paquete por correos, que está cerca de la escuela.

….

Y así hasta haber visualizado todo el día.

Este podría ser un típico ejemplo de historia de las tareas a realizar a lo largo del día.

Para hacer estas tareas suelo utilizar herramientas y aplicaciones, pero esto os lo explicaré en otra entrada.


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Las mejores maneras de perder el tiempo

Seguro que todos conocéis o tenéis algún amigo que siempre está metido en muchos berenjenales, que siempre está en todas partes, que tiene tiempo de hacerlo todo, que nunca para quieto, … Hay gente que parece tener la capacidad de la ubiquidad, gente que parezca tener días con 30 horas.

Este «fenómeno» no es fruto de la casualidad, pero tampoco es ningún misterio, ni ningún don divino. Hay una manera (o quizá más de una) de aprovechar el tiempo de manera que te permita hacer -casi- todo aquello que te propongas.

Las mejores maneras de perder el tiempo

Perder el tiempo mirando moscas volar

photo credit: VinothChandar via photopin cc

No quiere extenderme mucho en explicar maneras de perder el tiempo, pero si quiero repasar algunas de las más comunes con las que probablemente más de uno se sentirá identificado:

  • Mirar la tele

    Para mi esta es la principal y la más instaurada en nuestra sociedad. Se pueden llegar a perder tantas horas mirando la tele …. ¿Qué es lo último que habéis visto en la tele? ¿Cuánto rato estuvieron emitiendo anuncios? ¿Qué os ha aportado?
    Mientras estamos mirando la tele nuestro cerebro actúa de manera unidireccional, sólo recibe información, no hay interacción, no puedes elegir el contenido, tienes que tragarte lo que te echan, y la verdad, la última vez que miré la tele lo que echaban no valía la pena.
    Y cuándo hablo de mirar la tele también me refiero a mirar series y películas, aunque sea en el ordenador. De acuerdo, admito que en el caso de las series y las películas hay algunas excepciones que se salvan la criba.

  • Navegar Naufragar por Internet

    A mi entender Internet es uno de los mayores logros de la humanidad. La capacidad de información que hay, la cantidad de negocios y oportunidades, el inmenso conocimiento que alberga, la velocidad de acceso, las infinitas posibilidades, … ¡¡¡y cuánta basura que hay!!!

    Que levante la mano quién no se haya perdido en la inmensidad de Internet sin ni tan siquiera darse cuenta, y de repente descubrir que lleva media hora perdiendo el tiempo leyendo noticias o mirando ofertas de ropa, gadgets, mirando fotos de la escuela de los niños, … ¿Nadie? Me lo suponía.

    Internet es una gran oportunidad de negocios, trabajo, … pero a la vez también es un gran cúmulo de tentaciones procrastinadoras.

  • Leer el correo

    ¿Recordáis cuándo el correo llegaba sólo una vez al día? Las facturas, la publicidad, cartas del banco, … todo concentrado en una sola vez.  Y entonces, ¿cuánto tiempo dedicábamos a leer el correo?
    Si, de acuerdo, ahora la inmediatez del correo electrónico nos permite acceder a los clientes, a los proveedores, … en cuestión de minutos, pero ¿es necesario comprobar el correo cada 10 minutos? ¿Seguro que el asunto del  correo no puede esperar 30 minutos?

  • El móvil

    Las aplicaciones de móvil que nos están mandando señales sonoras continuamente cada vez que recibimos : un correo, un WhatsApp, un tweet, una actualización, una llamada, …

    Una gran herramienta si se usa adecuadamente, y una gran pérdida de tiempo si se usa como lo hace la mayoría de la gente.

No sé si os habréis dado cuenta pero toda la lista esta compuesta por tecnología. Por supuesto que habrá otras maneras de perder el tiempo, pero estoy casi seguro que estas afectan a la mayoría de nosotros.

En breve publicaré una entrada con algunas maneras de aprovechar el tiempo.


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Las mejores maneras de aprovechar el tiempo

Hace unos días hablaba de las mejores maneras de perder el tiempo, con una clara intención provocadora. En esta entrada quiero explicaros las mejores maneras de aprovechar el tiempo, el verdadero fin de la entrada anterior.

Desde muy pequeño mi madre siempre me decía que no se pueden hacer dos cosas a la vez, una frase con la que yo discrepaba siempre. A mi no me parecía tan difícil jugar mientras comía o hablar mientras estudiaba. No fue hasta unos años más tarde que entendí a que se refería mi madre en verdad.

Aprovechar el tiempo

Aprovechar el tiempo

Entonces empecé una época en dónde cumplía a rajatabla aquella frase que me decían de pequeño y nunca hacía dos cosas a la vez, a veces, ni siquiera hacía una. Años más tarde, cuándo las tareas se me acumulaban y me faltaba tiempo para hacer todo lo que debía y quería, tuve que saltarme de nuevo aquella enseñanza que me habían inculcado desde pequeño.

Ya cómo adolescente, con las ideas poco ordenadas, y intentando hacer varias cosas a la vez, el resultado solía ser un desastre. Obtenía resultados nefastos en aquellas tareas que requerían mayor concentración y dedicación, y resultados mediocres en el resto.

La parte positiva de todo ello fue que aprendí. Aprendí que hay ciertas cosas que no se pueden hacer a la vez, y en cambio, hay otras que si se pueden combinar.

Aprovechar el tiempo haciendo dos cosas a la vez

Casi todos habréis oído hablar en el ámbito de los ordenadores de la tecnología multitarea. Pues bien, hasta no hace mucho esta capacidad que tenían algunos ordenadores, que en realidad la proporcionaba el sistema operativo, era una falsedad.

La multitarea, o lo que es lo mismo, hacer varias cosas a la vez, los sistemas operativos lo simulaban repartiendo el tiempo de uso del procesador entre varias tareas, de manera que hacían pequeñas ‘operaciones’ de cada una de las tareas que tenían en cola, y las iban gestionando todas aparentando hacer varias de ellas en un mismo instante. Hoy en día los procesadores han evolucionado y si permiten gestionar varias tareas en el mismo instante.

Esta idea de aprovechar el tiempo haciendo varias cosas a la vez podemos aplicarla perfectamente en humanos. Veamos algún ejemplo en tareas cotidianas en el hogar.

  • Si estamos estudiando, deberemos parar un rato para descansar cada cierto tiempo. Estos descansos podemos aprovecharlos para hacer alguna otra actividad cómo preparar la comida.
  • Si estamos viendo la tele (aunque yo considero que es una perdida de tiempo) podemos aprovechar la publicidad para tender la ropa o preparar una lavadora.
  • Podemos planchar y escuchar la radio (esta es bastante común). Si sustituimos la radio por un podcast temático (cocina, idiomas, conferencia, …) estaremos aprovechando el tiempo mucho más, ya que estaremos aprendiendo algo.
  • Actualizar el ordenador y cualquier otra actividad. Actualizar el ordenador/móvil requiere muy poca intervención humana, y no es necesario estar pegado a la pantalla esperando que pregunte algo.
  • Tiempos de espera y leer. Si vamos a recoger a nuestra pareja o a un amigo, o si vamos al médico, o incluso en la cola del súper, podemos aprovechar ese tiempo de espera para leer un libro en el móvil, o leer los tweets, o leer las notícias, …

En general la idea es buscar espacios de tiempo muertos y rellenarlos con actividades útiles y provechosas. Utilizando este sistema veréis cómo al acabar el día habréis hecho muchas más cosas de las habituales.

Es necesaria una planificación

Para poder hacer varias tareas con el tiempo compartido es necesario tener claro desde el inicio, todas aquellas tareas que debemos hacer, así como hacer una estimación del tiempo necesario que requiere cada una.

Planificación para aprovechar el tiempo

photo credit: photosteve101 via photopin cc

También nos ayudará mucho dividir aquellas tareas que requieren más tiempo, en tareas más pequeñas. Pongamos un ejemplo con las tareas domésticas de nuevo.

Preparar la comida. Si tenemos que cocinar algo que requiere 10 minutos de preparación y otros 10 minutos de cocción, debemos tener en cuenta que la cocción no requerirá nuestra presencia, y por lo tanto, antes de empezar, debemos pensar a que dedicaremos esos 10 minutos de cocción. Tener la previsión de decidir que tarea haremos en segundo lugar antes de empezar la primera, nos permitirá ganar tiempo, ya que podremos escoger una tarea que deba hacerse cerca de la zona de cocción, y así evitar desplazamientos innecesarios, evitar el tiempo de decisión, …

En definitiva debemos de planificar todas las tareas que deseamos realizar en un espacio de tiempo determinado, antes de empezar ninguna de ellas para poder aprovechar nuestro tiempo al máximo. Con el tiempo y con la práctica esta técnica puede hacerse mentalmente sin esfuerzo, pero al principio os será de mucha ayuda el uso de listas, pero ya hablaré de ellas en otra entrada.

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La efectividad de la publicidad tradicional vs online

Efectividad

Compras Online

photo credit: Fosforix via photopin cc

La publicidad ha perdido gran parte de su efectividad. Es un hecho. ¿Cuánta gente puede recordar la última publicidad que le llamó la atención? En ningún caso estoy diciendo que la publicidad sea inútil, para eso están los expertos que hacen estudios y miden la efectividad de las diferentes técnicas usadas, tan solo digo que ya no usamos los mismos canales para recibir información de los productos que hace tan solo unos años atrás.

La publicidad tradicional

A finales del siglo pasado, antes de la popularización de Internet, cuando los consumidores queríamos saber que producto era mejor, lo más fácil era ir a la tienda y preguntar, y en el mejor de los casos, repetir el proceso varias veces en diferentes tiendas.

Después había un proceso de reflexión (en el mejor de los casos), dónde se contrastaba la información obtenida en el distribuidor, con la información que habíamos recibido de los canales estándares de comunicación (televisión, radio, periódicos, …). Los más reflexivos, solían preguntar a los familiares y amigos, por sus preferencias (siempre hay un cuñado enterado, que lo sabe todo).

Finalmente, haciendo un balance de todas estas entradas de información, tomaban la decisión de compra de uno de los productos ofertados.

En la actualidad

Hoy en día, gracias a Internet este comportamiento no ha cambiado tanto, pero hay algunos matices que lo hacen radicalmente diferente. Ahora ya no dependemos de un cuñado enterado, ahora hay miles – o incluso millones – de usuarios a los que tenemos acceso todos los consumidores, además de acceso a blogs especializados.

Esto convierte a la publicidad tradicional en mucho menos decisiva y relevante, ya que solo nos proporciona la información del fabricante o distribuidor, y esta suele ser bastante partidista y sesgada, donde solo nos enseñan lo mejor de su producto y nos intentan ocultar sus puntos débiles.

Los hábitos de consumo han cambiado, y además, con la crisis económica, los consumidores nos hemos vuelto más reflexivos y muchos menos impulsivos a la hora de comprar según que productos.

Hoy en día es casi impensable que compremos un nuevo producto, sin antes haber consultado en Internet las opiniones de otros consumidores y de expertos (en un sentido muy amplio de la palabra). Incluso, muchas veces, ni siquiera comprobamos el grado de conocimiento del experto, pero aún así, le damos más credibilidad a la opinión del presunto experto que a la información que nos facilitan los propios distribuidores o la propia marca.

¿De quién os fiaríais más? ¿Del comercial del producto o de un consumidor que ya lo está usando?

Precisamente esto me ocurrió una vez intentado comprar un reloj inteligente, justo antes de que se pusieran de moda los smartwatch. Quería hacer un regalo y encontré una web dónde vendían relojes aparentemente bastante buenos, que se conectaban al móvil, …. Me dejé llevar por la emoción y compré sin consultar demasiado las opiniones que había en Internet.

Un par de días después, seguía emocionado con el reloj que acababa de comprar (recordad que todavía no existían ni los Samsung Gear, ni los Pebble, …), mientras seguía buscando información de las capacidades del gadget que acababa de adquirir, fui a parar a una página dónde los usuarios se quejaban de la empresa fabricante.

Seguí indagando y encontré múltiples sitios dónde explicaban el desastroso servicio postventa, de la tardanza en servir el producto (¡¡¡más de un año!!!), la poca duración de la batería, … Inmediatamente procedí a cancelar la compra y puede comprobar yo mismo la poca profesionalidad de los distribuidores/fabricantes.

Finalmente, después de infructuosos intentos de hablar con los vendedores pude cancelar el pago con la tarjeta de crédito gracias a las gestiones de mi banco.

Todavía hoy estoy esperando que me respondan los correos electrónicos que les mandé y los tickets que abrí en su web.

Futuro

En mi opinión el camino a seguir es claro en un futuro próximo.

Si sabemos que la gran mayoría de los usuarios consulta en Internet los productos que está dispuesto a comprar, la presencia en Internet de estos productos es imprescindible, para que los futuros compradores puedan consultar los detalles técnicos del producto.

Pero lo realmente valioso será tener un grupo de consumidores satisfechos que estén dispuestos a compartir su opinión de los productos.

No sólo debemos tener presencia en Internet, sino que además debemos tenerla buena. La clave es ofrecer buenos productos, por los que el consumidor se sienta satisfecho, a un precio que crea apropiado. Simplemente se trata de no defraudar.

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Cultura del rechazo a la excelencia

En esta sociedad y en este país en el que vivimos, me da la extraña sensación que siempre ha habido un rechazo por la excelencia que ha hecho que nos convirtamos, en general, en seres mediocres, en personas del montón. Y tal cómo refleja la genial frase de Andrés Pérez Ortega, “si eres uno más, serás uno menos”, es altamente perjudicial para nuestro desempeño laboral.

¿Y por qué nos ocurre?

Rechazo a la excelencia

photo credit: flickingerbrad via photopin cc

Si alguno de los lectores fue alguna vez un buen estudiante (no es mi caso) seguro que recordará no pocas situaciones de su infancia en las que, justamente por ser un buen estudiante, sus compañeros se reían y le hacían burlas. Se reían de su irritable insistencia en hacer siempre los deberes, se reían por querer hacerlos bien, se burlaban cuando respondía a las preguntas del profesor, porque preguntaba cuando algo no lo entendía, … Esta situación no era exclusiva de la infancia, sino que se seguía repitiendo durante la adolescencia, en el instituto, incluso en mayor medida.

Yo, sin haber sido un buen estudiante, recuerdo que estas situaciones ocurrían con los “empollones” y hacía que yo, a veces, incluso sabiendo las respuestas, cómo era un niño muy tímido, nunca me atreviera a responder a las preguntas de los profesores. Además, si tenías los deberes hechos, tenías más probabilidades de salir delante de toda la clase a explicar cómo habías resuelto el problema o a leer tu redacción. En definitiva, acababa siendo casi un castigo saberse la lección y un regalo el no saberla.

El resultado era que el no ser un buen estudiante, o el no ser aplicado, te ahorraba bastantes situaciones incómodas y desagradables. Te ahorrabas ser objeto de burla y ser ridiculizado. Incluso, probablemente, me atrevería a decir que el ser un mal estudiante te ayudaba a formar parte del grupo de gente “cool” (o cómo decíamos cuándo yo estudiaba, “gente guay”). Pasabas a formar parte de los burladores en lugar de ser de los burlados.

Pero … parémonos a pensar un momento …

Si durante nuestros años de formación, aquellos en que somos cómo esponjas que absorben conocimiento, aquellos en que definimos nuestro carácter, aquellos años en los que nos transformamos en personas adultas y definimos muchas de nuestras futuras conductas, aprendemos a no destacar precisamente para no ser un paria social … ¿qué información le estamos mandando a nuestro cerebro? ¿cómo será nuestro carácter? ¿cómo afrontaremos situaciones similares en nuestros trabajos diarios?

Probablemente el mensaje que estamos interiorizando, sin darnos cuenta, es el de no destacar para no ser discriminado.

En el trabajo tampoco debemos destacar

Cuándo después de muchos años de estudiar, salimos al mundo laboral, dispuestos a encontrar un trabajo que nos satisfaga, llevamos tanto tiempo ensayando la lección, que la tenemos muy bien aprendida: no debemos destacar para no convertirnos en parias (laborales en este caso).

Si nos desvivimos por hacer muy bien nuestro trabajo, si nos aplicamos al máximo, si no nos gusta ser interrumpidos para hablar de lo que echaron ayer por la tele, si nos quedamos un ratito más para terminar aquello que es urgente, …. seremos rechazados por nuestros compañeros. ¿O no?

Pues precisamente, según mi experiencia, en el trabajo la situación se suele invertir. A pesar de que pueda haber algunos compañeros que nos critiquen nuestra pasión por el trabajo, aquél que se esfuerza por hacerlo lo mejor posible, suele ser recompensado por ello. Ejemplos de ello son que sus compañeros le buscaran para que les ayude cuándo tengan un problema, sus jefes les pedirán su opinión en algunas situaciones, los clientes preguntaran por él cuándo necesiten algo, …

Pero claro, inicialmente, cuándo los jóvenes llegan a sus primeros trabajos, después de tantos años de adoctrinamiento para no destacar, esta es su conducta natural, y para cambiarla necesitan volver a aprender algunas de las conductas básicas.

Para terminar esta entrada os dejo la opinión de Steve Jobs al respecto de la calidad: «Be a yardstick of quality. Some people aren’t used to an environment where excellence is expected.» – «Debes ser estricto con la calidad. Algunas personas no están acostumbradas a un entorno en el que se exige la excelencia».


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Debemos aprovechar nuestro tiempo

Tiempo

Aprovechar el tiempo

photo credit: Βethan via photopin cc

Debemos aprovachar nuestro tiempo, porque es un recurso limitado. Además, este no puede modificarse. Es imparable. Es inamovible. No puede controlarse. Lo único que podemos hacer con él es gestionarlo.

La casa, el coche, el trabajo, la familia, los amigos son elementos en nmuestras vidas que no podemos controlar.  Nos pueden despedir, nos pueden dejar de lado, se puede caer la casa, o nos pueden robar el coche. Todos estas cosas no las podemos controlar, no son realmente nuestras. Lo único que es realmente nuestro en esta vida es nuestro tiempo.

La buena notícia es que : Nuestro tiempo podemos gestionarlo.

Lo único que podemos hacer con el tiempo es administrarlo, gestionarlo, aprovecharlo, …
Cada segundo que dejamos pasar, es un segundo perdido. Por ello debemos aprovechar cada instante que nos ha sido asignado, y hacer algo útil con él.

El tiempo que tenemos

La esperanza de vida es de unos 80 años aproximadamente. Si empezamos a contar cómo años productivos desde la pubertad (14 años), y tenemos en cuenta que probablemente trabajaremos hasta los 70 años, nos quedan 56 años de vida productiva.
Cada día podemos aprovechar unas 12 horas (quitándole el tiempo de dormir, comer, …). Así que tendremos 12 horas durante 56 años, 245280 horas, para aprovechar haciendo aquello que queramos.

Según un estudio hecho en los años 90 por el Dr. K. Anders Ericsson, son necesarias 10000 horas de dedicación a cualquier materia para llegar a ser un experto en esa materia. Eso significa que podríamos llegar a ser expertos en 24,5 temáticas diferentes a lo largo de nuestra vida productiva.

Bromas a parte, tan sólo pretendo mostrar que tenemos mucho tiempo, pero que debemos aprovecharlo, y debemos preocuparnos de hacerlo.

Aprovechar mejor el tiempo

Aprovechar el tiempo que nos ha sido asignado es una de las pocas decisiones que podemos tomar unilateralmente en esta vida. Desde un estado de la libertad, nadie nos puede decir a que debemos dedicar nuestro tiempo.

Seguramente, tener clara esta decisión es una de las cosas más difíciles que existen.

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